jueves, 3 de abril de 2008

Asesino y violador de niñas, leyes garantistas y juez incompetente

El caso de la pequeña Mariluz ha dejado en evidencia una serie de graves fallos en el sistema que rige nuestras vidas en sociedad.

Para empezar, sabemos que convivimos con individuos repugnantes capaces de acabar con la vida de un niño (o de una mujer) con el único fin de obtener unos momentos de placer. La experiencia demuestra que estos seres no tienen cura, suelen repetir sus violaciones y asesinatos en cuanto recuperan la libertad, incluso en los permisos carcelarios (no sería la primera ni la segunda vez). Este peligro es probablemente el más sangrante a los que nos enfrentamos en nuestros pueblos y ciudades, pero la delincuencia nos va acorralando sin que los políticos que hacen las leyes tomen las medidas necesarias para protegernos.

Hay que endurecer las leyes para retirar de las calles a los delincuentes. Si se reinsertan, mejor, pero que nos los quiten de en medio el mayor tiempo posible y que sufran su castigo por romper la convivencia. Es necesario un nuevo Código Penal con urgencia, la impunidad con la que se mueven en nuestro país delincuentes de todo tipo y nacionalidad roza el subrrealismo. Hay que plantear seriamente la Cadena Perpetua para ciertos crímenes. Basta ya de unas leyes garantista más preocupadas por los derechos de los que delinquen que de los españoles de bien que trabajan y pagan impuestos.

Otro fallo grave que ha saltado con este triste acontecimiento ha sido el mal funcionamiento de la justicia, que ha permitido que un tipejo ¡condenado en firme en 2002 por abusar de su propia hija de cinco años y en 2004 por abusar de otra de nueve! no haya ingresado en prisión a cumplir unos leves dos años y nueve meses y dos años de condena respectivamente porque a un juez (y a su equipo) se le pasó dictar la orden. ¿Qué medidas se van a tomar contra este incompetente, en cierta medida responsable de la muerte de Mariluz? Seguramente ninguna debido al terrible corporativismo de la casta judicial (también hay varios casos graves anteriores que nos sirven como ejemplo).

Y la policía, ¿no vigila a estos seres anormales? Ya que son incapaces de defender a los ciudadanos ¿por qué no los avisan del peligro que les suponen vecinos de semejante calaña?

Para terminar, el problema más grave y principal de todo esto, es el atocinamiento de los españoles. Para la gran mayoría de nuestros compatriotas, casos como el que nos ocupa no es más que una noticia para llenar espacio en el Telediario. Para cuando haya empezado el concurso, serie o partido de las diez ya se les ha olvidado… Hasta que no les toca de lleno, con algún ser querido o con sus propiedades, no caen en la cuenta de la indefensión en la que vivimos y no exigen a sus supuestos representantes de siempre (a los que acaban de elegir) que protejan su seguridad.

Por otro lado, hemos visto en la televisión la reacción de los gitanos de Huelva. Los gitanos no son, ni mucho menos, un ejemplo a seguir, pero tienen conciencia de grupo, de nación, y como no sienten como suyas las leyes "de los payos" intentan aplicar las suyas propias. Y hasta la policía se lo piensa dos veces antes de actuar contra ellos. Lo bueno de esto es que el hijoputa de Santiago del Valle (que así se llama el repugnante criminal) va a tener serios problemas en prisión, porque esté en la que esté, seguro que no va a faltar algún caló dispuesto a hacerle pagar su terrible crimen por vía directa.

A lo mejor, y sin que sirva de precedente, tenemos que tomar nota de los gitanos y, ante la decadencia de nuestra sociedad y la debilidad del sistema, empezar a organizar nuestra propia autodefensa ya que el Estado es incapaz, con todos sus medios y presupuestos, de protegernos.

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