domingo, 28 de octubre de 2007

Los inmigrantes traen a España decenas de nuevas enfermedades.

Los profesionales de la sanidad atienden a enfermos de paludismo, mal de Chagas y virus del Dengue. Estas dolencias infecciosas no sólo se desplazan a través del cuerpo del viajero que visita países tropicales sino también en el del inmigrante que se asienta en la Comunitat. En 2005, se diagnosticaron 1.200 casos de enfermedades importadas.

El nutrido grupo de las enfermedades importadas y emergentes se hace más fuerte. Los extranjeros que optan por residir en la Comunitat y los valencianos que se embarcan en viajes tropicales no están libres de importar una afección. Las enfermedades también viajan y no distinguen hemisferio terráqueo para realizar su trayecto. Esta circunstancia no sólo se hace patente en estos días en que se hacen y se deshacen maletas, sino también con la llegada de los inmigrantes a costas españolas conforme se asienta el buen tiempo.

Cada año 1.200 ciudadanos son diagnosticados de una enfermedad emergente o importada en la Comunidad Valenciana. La Unidad de Enfermedades Emergentes, Reemergentes e Importadas del Hospital General de Valencia atendió 1.028 casos en 2005. A esta cifra hay que sumar los 150 enfermos que pasan por este departamento del Hospital General de Alicante anualmente.

Parasitosis intestinal, malaria, tuberculosis, mal de Chagas y diarrea son las afecciones más frecuentes que se suelen traer consigo los ciudadanos cuando hacen turismo en zonas exóticas y también los extranjeros procedentes de países tropicales, según los datos del centro alicantino. De estas enfermedades, el 70% se diagnostican en inmigrantes y el 30% restante, en viajeros.

Algunas de estas enfermedades pueden acarrear importantes secuelas y pueden provocar la muerte, como sucede con la malaria o el paludismo, una de las afecciones más antigua, más infecciosa, más frecuente y uno de los principales problemas de salud para el viajero. Hay cuatro grados de paludismo, aunque el falciporum es el más mortífero.

Paludismo en aeropuertos
Desde el Hospital General de Valencia, informan que esta dolencia puede contraerse incluso en los aeropuertos de países exóticos. Se conocen casos debidos a mosquitos importados en aviones y que han picado a personas, generalmente cerca de aeródromos.

Entre 1997 y 2002, la Unidad de Enfermedades Infecciosas de Valencia atendió a 40 personas con paludismo. Algo más de la mitad de los enfermos eran viajeros que habían visitado zonas endémicas con ninguna o una inadecuada profilaxis y el resto inmigrantes de estas áreas asentados en la Comunitat. De estos afectados, el 54% procedía de naciones europeas y el 46% restante, de países africanos.

Mientras que la malaria es una enfermedad restringida a regiones exóticas, la tuberculosis no. El último brote de esta infección sorprendió a los padres y madres del colegio de Pego y, en diciembre de 2005, a los de la guardería la Cañada en Villena, donde ocho niños resultaron contagiados. El control por parte de la Conselleria de Sanidad respecto a esta enfermedad infecciosa es “máximo”, según Carlos Paredes, presidente de la Fundación Valenciana de Pediatría. Es vital controlar el bacilo de Koch para evitar que no se extienda.

Embarazadas extranjeras

Las embarazadas inmigrantes, asentadas en la Comunitat Valenciana, se someten a la rigurosa profilaxis y minuciosos análisis en los hospitales de la región para evitar que las infecciones de las que no han sido tratadas en sus países de origen no sean trasmitidas al feto. Así sucede con la tuberculosis y desde hace unos meses con el mal de Chagas, una patología endémica de los países Latinoamérica, donde alrededor de 20 millones de personas están contagiadas por esta dolencia.

En los hospitales valencianos ya se han diagnosticado casos y algunos han adoptado medidas de prevención. Uno de ellos es el Hospital Clínico, que ha comenzado a realizar la prueba de esta enfermedad a todas las embarazadas de países latinoamericanos que sean atendidas en Ginecología o Pediatría.

Entre 25 o 30 casos de leishmaniasis se registraron el pasado año en el Clínico, por lo que el jefe del servicio de Ginecología del hospital, Fernando Bonilla, ha optado por realizar la prueba diagnóstica a todas las embarazadas. Con esta medida no sólo se detecta la infección, sino que se evita su contagio al hijo, al que también se le someterá a seguimiento médico durante un año

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