martes, 23 de octubre de 2007

¿La intifada europea?


Las imágenes de lo sucedido en la Cañada Real Galiana, pese a que los medios españoles han procurado no poner énfasis en que el 70 % de sus habitantes son marroquies, nos recuerdan demasiado a lo sucedido en los disturbios protagonizados en Francia por los inmigrantes, por ello recordamos este interesante artículo de Helle Dale, publicado en The Heritage Foundation, con ocasión de aquellos actos violentos.

Entre la belleza arquitectónica y las fabulosas compras en Europa, uno siente fácilmente que aquí la realidad se ha quedado suspendida, congelada en el aire.

Los europeos viven en estado de negación sobre la amenazante crisis de inmigración que se cierne sobre su mundo, aún y a pesar de las crecientes señales cada vez más difíciles de ignorar. Incluso después de los atentados de Madrid hace año y medio, a pesar de los atentados en el metro de Londres el verano pasado, a pesar de los disturbios del mes pasado provocados por musulmanes resentidos y otros jóvenes en los suburbios de Francia, aquí hay un sentimiento que prevalece y es que las cosas malas sólo le suceden a otras personas.

Claro que no todos están tan satisfechos y se han comenzado a oír algunas voces fuertemente discordantes pronunciándose sobre los problemas del continente. En la asamblea anual del Coloquio de Venecia, reunión de organizaciones conservativas y liberales de Europa y Estados Unidos, Ferdinando Adornato, director de la Fondazione Liberal y miembro del parlamento italiano, lanzó un llamamiento para que sus compatriotas europeos despierten del letargo: “Queremos hacer sonar una alarma” dijo, “La élite subestima la crisis en Europa tanto económica como espiritual. Para lidiar con una crisis, primero tenemos que aceptar que la hay”.

El malestar también nos lleva a un fracaso generalizado como para poder enfrentar el problema de la inmigración en Europa. Los disturbios en los suburbios franceses, en los que miles y miles de coches fueron calcinados por el fuego junto con escuelas y otros edificios gubernamentales, no deberían ser considerados como una crisis temporal, según la opinión de Adornato. “Como continente, tenemos la actitud equivocada sobre la integración. Estamos asustados de los inmigrantes. Los miedos sociales no son la actitud correcta para enfrentar los desafíos globales” dijo. El resultado es una sociedad que no produce oportunidades: “Los jóvenes inmigrantes no tienen sueños”.

Lograr que los europeos se enfrenten al problema de tener que integrar a millones de inmigrantes dentro de sus fronteras no va a ser fácil, según conversaciones con los mismos europeos. “Eso no puede suceder aquí” es la respuesta reiterativa en las pláticas sobre los disturbios en Francia, una reacción de avestruz que no les ayudará en nada.

Los alemanes (cuyo país tiene 3,2 millones de musulmanes) insisten en que “Eso no puede suceder aquí” porque ellos no tienen guetos de inmigrantes. Y todo esto a pesar de que las escuelas en los barrios urbanos están repletas de inmigrantes y a pesar de que la era de post unificación en Alemania tuvo feos momentos de violencia racialmente motivada.

Los italianos insisten en que “Eso no puede suceder aquí” porque la población inmigrante en Italia compuesta por albanos, rumanos y musulmanes es un fenómeno tan nuevo que aún no ha generado una segunda o tercera generación en la que se alimente el descontento. También, dicen algunos, como los italianos son más simpáticos que los franceses, entonces los inmigrantes tendrán menos problemas allí. Los suizos afirman que “Eso no puede suceder aquí” a pesar de su 20% de inmigración. Simplemente no se imaginan que puedan tener problemas como los franceses.

Y mientras tanto los británicos, con sus 1,8 millones de musulmanes, son puestos como el ejemplo de una exitosa sociedad multicultural europea. La verdad es que debido a los previos disturbios raciales en los años 80, el sistema británico se sometió a cambios importantes para ser más flexible e inclusivo. Pero no deja de ser cierto que fueron terroristas británicos, hechos en casa, los que perpetraron los atentados de Londres en el verano.

Incluso en Francia, donde los problemas asociados con jóvenes inmigrantes musulmanes — el desempleo, el aislamiento, la ruptura familiar y la rabia — se han visto abiertamente, el proceso de reconocer estos problemas ha sido lento. Las estadísticas sobre la población inmigrante francesa son enormemente inciertas y en realidad es ilegal recopilar esa información; se estima que hay entre unos 3 a 6 millones de personas originarias de Oriente Medio o del norte de África. Jacques Chirac tardó casi 2 semanas para hablar en público sobre los disturbios. Lo extraordinario fue, sin embargo, que admitiese que el sistema francés había colapsado ya que la evidencia era tan aplastante.

Igualmente sorprendente es el hecho que incluso políticos conservadores rechacen de plano la idea que los disturbios puedan haber tenido alguna dimensión radical musulmana. Esto se afirma como una verdad absoluta y la evidencia que se cita es que el principal imán de Francia ha condenado la violencia y ha pedido que se acabe con ella. ¿Cómo puede alguien estar 100 por 100 seguro cuando el potencial de relutamiento de Al Qaeda parece ser tan obvio?

Quizá el gobierno francés tiene una oportunidad aquí para tratar de resolver el problema antes de que el vandalismo se convierta en una organizada intifada francesa. Se necesitará una evaluación decidida y honesta, pero eso es algo que Europa no ha mostrado mucho interés en hacer hasta ahora.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Página principal