viernes, 12 de octubre de 2007

¿Existe una democracia en España o tenemos miedo a la democracia verdadera?

Miedo a la democracia
He de confesar que, en contra de los nuevos fanáticos de lo demócrata, no considero que la democracia sea el mejor (o el menos malo) de los sistemas que arbitran la sociedad. Es, obviamente, mejor que la dictadura, pero no creo que sea mejor que la aristocracia intelectual o que la república de la época de predominio romano en Europa. Sin embargo, me llaman mucho la atención los sistemas de gestión de riesgos de las democracias, que son esencialmente pervertidoras de lo democrático.

Me explico, de fuera (USA) a dentro (España).
En los Estados Unidos, democracia liberal puesta como ejemplo de democracias, se ampara el espionaje por razones de seguridad, o se deja al Tribunal Supremo, dominado por jueces nombrados por un partido político perdedor de unas elecciones, alterar el resultado de unos comicios para hacerlo ganador. Cuando finalmente se conoce este punto, no pasa nada, porque cualquier cosa diferente al statu quo sería arriesgado para la democracia. Por no hablar de Guantánamos, de Watergates, de Irangates, de contras nicaraguenses, o de flagrantes casos de inequidad judicial como el caso de OJ Simpson. Democracia al poder.

En España, mientras, se dejan que campen a sus anchas "partidos" terroristas y secesionistas, se secuestran revistas por criticar a la Monarquía, se prohiben símbolos y personajes de nuestra historia, se criminaliza el patriotismi, se nombran y batallean jueces y juicios, se congela al Gobierno de los jueces para que responda a la representatividad de hace siete años en lugar de a la actual, se miente e insulta desde los medios… Y ahora, finalmente, no se emplea la artillería pesada contra un señor que sólo pide poder romper España, teniendo el Estado los medios legales suficientes para poder callar, prohibir esto y hacer cumplir la ley.

Se decía, dicen, los demócratas, los puretas de la democracia, que en democracia y sin armas se pueden "defender" todos los planteamientos. Vale. ¿Y para qué iban a defender esos planteamientos si no hay forma humana ya no de lograrlo, sino siquiera de poder hacer actos o llevar su simbología? Es, de nuevo, un silogismo.

No digo que haya que dejarles el todo por el todo, ojo. Digo que va siendo hora de dejar de vendernos como ultrademócratas. Lo cierto es que nuestro sistema es, como el americano, una democracia parcheada, que va en busca de sus límites y en la que ponemos tiritas en sus propios principios por miedo a perderla, porque nos gusta, porque nos parece (es un "nos" mayestático, yo ya me he posicionado) el menos malo de los sistemas. Pero, hete aquí, que si seguimos tan acojonados por miedo a perder algo que lo maleamos, es que ya lo estaremos perdiendo, digo yo. Es como el marido que por miedo a perder a su mujer la encadena: ya la está perdiendo.

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