domingo, 12 de agosto de 2007

Las dos Españas y la necesidad de crear una tercera.

Uno de los libros más sugerentes y constructivos que he leido sobre la Guerra Civil Española ha sido "Las Tres Españas" de Paul Preston. Este título cobra una gran actualidad en estos tiempos de agria polémica y Desmemoria Histórica.

En está obra, el hispanista inglés, nos desvela una parte de España contraria a la guerra, pacífica y democrática y que, desde la izquierda y la derecha, sentían un profundo y verdadero amor por su patria y por ello no creían en el duelo a garrotazos como la solución a los problemas de nuestro cainismo tradicional.

Los momentos que vivimos actualmente en España, por mucho que se empeñen los apóstoles del Apocalipsis, no se parecen ni de lejos a los turbulentos años de la II República, pero sin embargo sí podemos encontrar detalles inquietantes: Leyes de Memoria Histórica unidireccionales, enfrentamiento diario entres los dos principales partidos, manifestaciones con ira, boicots a medios de comunicación, destrucción de la unidad frente a la amenaza terrorista, periodistas y empresarios de la comunicación que hablan de guerracivilismo, derecha extrema y ultra-izquierda, etc., etc…

Todo este caldo de cultivo no sólo tiene su punto de origen en nuestro patólogico afán por tirarnos los trastos a la cabeza, sino, bajo mi punto de vista a cuatro factores coyunturales:
1. Las dramáticas y traumáticas circunstancias desde las que nació el gobierno actual, tras el atentado más brutal de la historia de Europa que no sólo provocó una gran conmoción social sino que produjó una profunda herida y desconfianza entre los dos grandes partidos.

2. Como consecuencia de este primer factor, el PP no asimila bien su derrota y se lanza a una deriva para encontrar oscuras causas que justifiquen la famosa teoría de la conspiración.

3. La estrategia antiterrorista del llamado Proceso de Paz del gobierno zETAp ha hecho saltar por los aires el Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo rompiendo la unidad tradicional de PP y PSOE contra ETA.

4. La necesidad del PSOE de pactar con fuerzas políticas nacionalistas cuando no independentistas y antisistema, ha hecho que este gobierno abra el melón estatutario, melón que se ha demostrado que interesa más bien poco a los españoles pero que, sin embargo, genera una gran tensión con la manida y manoseada unidad de España.

Por todo ello, creo que es necesaria la revitalización de la tercera España, España siempre viva y quijotesca, heredera de lo mejor de nuestra historia.

Dicha revitalización debería dar paso a la creación de uno o dos partidos que a través de su fuerza centrípeta arrastre a los sectores sociales del PP y/o del PSOE y que si no llegan a alcanzar el poder, permitan al menos ser partidos bisagra para alcanzar mayorías parlamentarias moderadas y de esta forma acabar con el nefasto bipartidismo o, lo que es peor, el mercadeo con fuerzas nacionalistas/separatistas a las que más bien les importa poco la solidaridad y el bien común de todos los españoles.

Quizá iniciativas como la de España 2000 e Iniciativa Habitable sean el principio de la solución.

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