jueves, 2 de agosto de 2007

El invento de los cayucos y las pateras.

Cayucos y Pateras son dos palabras “inventadas” para evitar la palabra barco y su derivada desembarco. Si se dijese desde el Gobierno que miles de inmigrantes ilegales subsaharianos van a desembarcar en Canarias o en Tarifa, probablemente la reacción de los habitantes y de los medios de comunicación de la zona distaría mucho de la actual, y cundiría el pánico y la alarma social generalizada por un fenómeno que desde los sucesivos Gobiernos centrales (primero el PP y ahora el PSOE) no se deja de minimizar.

En el fondo todo esto no es nuevo, y tiene además una clara reminiscencia orwelliana. En su novela 1984, George Orwell narra como un supuesto Gobierno que controla la información y los medios de comunicación, ejerce las funciones de adoctrinamiento de su población mediante la manipulación del lenguaje. De este modo, se tergiversa el significado de palabras habituales, se crean nuevas, o se reutilizan palabras en desuso tras otorgarlas un nuevo significado.

Este es nuestro caso, el de tratar de negar una realidad evidente mediante una sibilina, pero burda, maniobra de marketing sociológico. El génesis de esta figura la podemos situar unos cinco años atrás en el tiempo, cuando se agudizó el fenómeno de la llegada masiva de inmigrantes mediante embarcaciones. Utilizar la palabra barco, barca, o lancha llevaría inevitablemente a la posterior utilización de la palabra “maldita” desembarco. Desembarco suena Normadía, a Tarik llegando con los moros a Gibraltar en el 711, en definitiva a desembarco e invasión.

En las últimas fechas, y debido a la llegada masiva de inmigrantes a nuestras costas, se ha empezado a emplear otro término desconocido por el ciudadano medio hasta ahora: cayuco. Si buscamos su definición exacta en el diccionario de la Real Academia de la Lengua, nos encontramos con que se trata de “embarcación india de una pieza, más pequeña que la canoa, con el fondo plano y sin quilla, que se gobierna y mueve con el canalete”. Siguiendo estrictamente la definición que nos ofrece la Real Academia, puede que algún “cayuco” haya llegado a las costas canarias, pero lo que si que están llegando masivamente y sin ningún tipo de control son lanchas y barcos llenos de inmigrantes ilegales subsaharianos (término que ya ha hizo correr ríos de tinta en su tiempo).

En España 2000 no nos andamos con tapujos y nos caracterizamos por llamar a los problemas de los vecinos por su nombre. Es por esto, que denunciamos sin ningún tipo de cortapisa el descontrol existente en el flujo migratorio ilegal hacia las Islas Canarias, y que se deriva posteriormente hacia el resto de la península, y más concretamente, hacia Madrid mediante los aviones que fleta semanalmente, y a veces diariamente el Cabildo Canario.

Desde España 2000 exigimos la puesta en marcha de actuaciones inmediatas que acaben con esta situación que está poniendo en peligro cientos de vidas humanas que están siendo tratadas como una mercancía sin valor.

Jesús Dominguez.

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