martes, 7 de agosto de 2007

Dos de cada tres musulmanes reconocen problemas de integración.

El 70% de los musulmanes residentes en España reconocen encontrar «dificultades» para «hacer compatible» sus creencias con la vida en democracia.

Según la encuesta «Los musulmanes en España», elaborada por Merkastar y Tais Comunicación para la revista «21RS» (propiedad de los Sagrados Corazones). Según este estudio, el primero que se realiza en nuestro país que tiene como protagonistas a los seguidores del Islam, aunque la mayoría de los encuestados se siente integrado en España, sólo un tercio de ellos (el 38,7) se declara «totalmente aceptado» en nuestra sociedad, la mitad afirma estarlo «sólo en parte», mientras que uno de cada diez -alrededor de 100.000- se consideran «bastante o muy rechazados».

Para el sociólogo de la Universidad Complutense Luis Fernando Vílchez, encargado de analizar los resultados de la encuesta, «se constata que los estilos de vida occidentales no constituyen un hábitat cómodo» para los encuestados, que padecen «una integración no exenta de dificultades».
Valores democráticos
Entre los aspectos más destacados de la investigación, se encuentra la dificultad de los musulmanes residentes en España para conciliar su vida personal y familiar con los valores democráticos. Así, únicamente el 28,7% de los encuestados considera Islam y democracia como «totalmente compatibles», mientras que uno de cada diez opina que «son poco compatibles». El 61,7% constata los «problemas personales» que acarrea la integración en una sociedad occidental.

En este punto, Luis Fernando Vílchez señala que «son los más mayores los que ven más dificultades para compatibilizar su fe con la democracia, mientras los más jóvenes, los que tienen más estudios y los que llevan tiempo en nuestro país lo consideran mucho menos problemático».
La mayoría de los encuestados (58,3) considera «normal» que un cristiano pueda convertirse al Islam. La situación cambia radicalmente en el caso contrario: casi cuatro de cada cinco entrevistados (el 77,3) no vería con normalidad que un musulmán se convirtiera al Cristianismo. Algo preocupante en opinión del sociólogo, tanto más si se tiene en cuenta que «en muchos países musulmanes el proselitismo está castigado con la muerte, la cárcel o incluso con la pérdida de la nacionalidad, como en el caso de Marruecos».

La «sensibilidad» islámica se pone especialmente de manifiesto a la hora de hablar del matrimonio entre un musulmán y una persona que no profese la religión islámica. Así, el 71,3% de los que repondieron a la encuesta «no dejaría a un hijo o hija casarse con una persona no musulmana», actitud que es casi unánime en el caso de los encuestados mayores de 55 años, y bastante menor en los jóvenes y las mujeres.

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