sábado, 28 de julio de 2007

Bandas latinas en Madrid: Ese grave problema.

Bandas latinas en Madrid.
Grave problema que ninguno de los partidos políticos actuales quiere ni piensa solucionar. El problema de la inmigración es un problema TABU tanto para el PP como para el PSOE.

Venganza, obediencia ciega y lucha por el territorio mueven a las peligrosas bandas latinas.
Su ámbito de actuación se circunscribe a la capital, en los distritos del sur y suroeste, mientras que, los fines de semana, extienden su radio de acción a Tetuán y Centro, con su desembarco en los locales de ocio.

Son las bandas juveniles latinas que se han implantado en nuestro país y se han hecho fuertes en los distritos con mayor presencia de inmigrantes del centro y el sur de América: Latina, Carabanchel, Arganzuela, Usera, Puente de Vallecas, Tetuán, Centro, Fuencarral-El Pardo, Alcorcón, Móstoles, Leganes, Fuenlabrada, Parla, etc...

Sus nombres y apellidos son conocidos desde hace más de dos años: «Latin Kings» -Reyes Latinos- y «Latin Rapers», -Reyes Raperos-, descendidos de los primeros, compuestas por ecuatorianos y colombianos; «Ñetas» -Ñetas de Corazón- se nutren de dominicanos y ecuatorianos, y, en menor grado, «Maras» -Pandillas-, agrupados en «Salvatruchas» y «K 18», de origen salvadoreño. Estos grupos mantienen una lucha sin cuartel por el control de la ciudad, cuyos barrios marcan con pintadas y graffitis para impedir la intromisión de pandillas rivales; una corona invertida; una eñe con un corazón, una «m» y una «s», respectivamente.

Un grupo policial las combate
Las decenas de detenciones registradas en los últimos años -más de ciento treinta hasta marzo de 2007- no han frenado la expansión de esta violencia juvenil. La alarma se encendió en los mandos policiales y desembocó en la creación de un grupo especial para combatir a estas pandillas, dentro de la Brigada Provincial de Información.

Sus objetivos: prevención, investigación y represión. Sin embargo, su participación en hechos delictivos es pequeña. «Lo que sucede es que se produce un efecto de mimetismo y se les atribuyen infracciones que no han cometido», matizan las mismas fuentes.Suelen protagonizar una media de entre el 60 y 70 por ciento de los hechos delictivos que se producen los fines de semana, según el responsable policial. De esta cifra, entre el 20 y el 25 por ciento de los delitos corresponden a robos con violencia e intimidación, y el 70 u 80 por ciento restante a reyertas con bandas rivales, a las que hay que unir las amenazas y coacciones a las que someten a quienes intentan, o bien formar parte del grupo, o abandonarlo, así como las agresiones sexuales a las chicas -las suelen considerar de su propiedad-.

Así lo explicó a ABC el comisario jefe de la Brigada Provincial de Información. Este grupo trabaja en estrecho contacto con las comisarías de distrito, Policías Locales, Guardia Civil y Delegación del Gobierno, que ha elaborado un plan específico en la materia en el ámbito del Plan Estratégico de Seguridad Ciudadana. «Son un fenómeno consolidado y no están introducidos en el crimen organizado ni en el tráfico de drogas; las agresiones se producen entre ellos y cometen delitos.

Los homicidios entran en su habitual «modus operandi» en España. Así ocurrió el 14 de noviembre pasado, cuando un joven ecuatoriano, de 20 años, integrante de los «latin kings», pereció acuchillado a manos de los «ñetas», enemigos acérrimos. Ya habían tenido altercados previos y los segundos se cobraron la ofensa de la peor manera. Hasta hoy se le imputan siete homicidios: entre Barcelona y Madrid.

La pugna territorial que mantienen, aliñada por la ingesta de alcohol y de otras sustancias estupefacientes, y el hecho de ir en grupo son los desencadenantes de que los altercados que provocan terminen, en ocasiones, en auténticas «batallas campales».

Pugna territorial y drogas
Buena parte de los miembros de estas bandas consumen drogas y destacan con su extrema juventud. El 60 por ciento es menor de edad, y el abanico se sitúa entre los 14 y los 23 años. Se mueven en el entorno de centros educativos, parques, zonas de ocio y deportivas. «Latin» , «Ñetas» y «Maras» se nutren de menores para engrosar sus filas, y para pertenecer a alguna de ellas -agrupadas por nacionalidades- los aspirantes tienen que someterse a un rito iniciático o pagar un tributo. «Es un sistema muy rígido, de corte mafioso y de obediencia ciega al «rey de reyes» o «líder», donde el adepto debe ganarse la confianza para ser protegido por él», añade el comisario.

«Coronación» y «cacerías»
De ahí que sean sometidos a duras pruebas para demostrar su fortaleza. Entre ellas se encuentra cometer un delito y recibir una paliza o media docena de patadas, para demostrar, además, que «jamás delatarán a sus «hermanitos» como se denominan entre ellos en su argot».

El sentido de pertenencia a la banda les da seguridad.Les mueve la lucha territorial y la venganza hacia las bandas rivales. Las peleas se producen como respuesta a una agresión anterior por parte de la banda contraria o cuando están juntos miembros de ambos grupos porque sus códigos de actuación les exigen la obligación de enfrentarse al «enemigo». Si fallan, les golpean, y lo mismo sucede si desean salir y abandonar la pandilla: coacciones, amenazas y lesiones son las consecuencias de sus intentos.

En ocasiones se producen «cacerías»: ataques a personas ajenas a las banda con las que no media ninguna cuenta pendiente. Así ocurrió en Barcelona, cuando resultó apuñalado un menor en Semana Santa.

Absentismo escolar, desarraigo, desestructuración familiar y falta de integración social son el caldo de cultivo de este tipo de adeptos. Suelen llevar armas blancas y «cutters». «Son un subproducto de la inmigración que reproduce el modelo existente en sus lugares de origen. La solución policial debe ser la última, ya que sus acciones suponen un fracaso de la sociedad: familia, educación e instituciones», añade el responsable policial. Los agentes les siguen los pasos de cerca y aseguran que todos los hechos que cometen se esclarecen.

Desde la Plataforma por Alcorcón pedímos a los vecinos de nuestro municipio que retiren sus votos a los partidos políticos culpables de que, no sólo la inmigración masiva se instale en nuestros barrios, sino que no quieren poner remedio a esto. Tenemos que buscar una alternativa política con futuro. Un moviento que no tenga miedos a luchar contra la lacra de la inmigración masiva e ilegal.

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