martes, 3 de julio de 2007

Algunas reflexiones para un partido anti-inmgraciòn.

Presentamos a continuación unas notas sobre temas dispersos. Realmente para que exista un partido político es preciso que existan cinco elementos: programa, clase política dirigente, objetivos políticas, estrategia y táctica. En estas notas abordamos algunos de estos elementos y otros con una centralidad menor, sobre problemas que nos parecen muy actuales y muy presentes en nuestro ambiente polítco. El tiempo nos ha impedido darles mas coherencia e hilación entre sí.

1. “PERFIL PROPIO”
Nunca insistiremos suficientemente en esta idea: si no se tiene un perfil político propio es imposible conquistar un espacio político en propiedad. Por tanto, el mensaje político debe impedir confusiones con otras fuerzas políticas.

Esto excluye una serie de temas como “temas estrella”:
1.- el antiterrorismo: entre 1970 y 1983, solamente la extrema-derecha era, realmente, antiterrorista. UCD miraba a otro lado y bastante tenía con que no mataran a sus cargos; AP apenas existía; PSOE creía que era posible negociar con ETA y desmovilizar al menos a una parte y que la otra parte era una producto de la “falta de libertades políticas”, pero con la recuperación de la autonomía vasca, eso terminaría pronto. En ese período el “antiterrorismo” era un rasgo propio de la “ultra”. Hoy no. Hoy todos, formalmente, están contra el terrorismo. No es un “rasgo diferencial”.

2.- el antiseparatismo: entre 1980 y 1984 se promulgaron los distintos estatutos de autonomía, denunciados por la “ultra” como estatutos “separatistas”. Si ha aumentado la centrifugación nacional entre 2004 y 2006 ha sido a causa de la irrupción de un iluminado sin ideas en la Moncloa. Pero todavía las resistencias al separatismo son muchas y, afortunadamente, exceden con mucho el ámbito de la “ultra”.

El PP se declara antiseparatista y el grueso del PSOE hace otro tanto (eso sí, con la boca pequeña). De tanto en tanto, las FFAA manifiestan que están ahí, siguen vivas y siguen siendo, junto a la constitución –ambigüedades incluidas- bastiones antiseparatistas. Si España no se ha roto es… porque existen partidos y grupos sociales antiseparatistas. Así pues, el antiseparatismo no es un “rasgo diferencial”.

3.- el patriotismo: todo depende de lo que se entienda por “patriotismo”. La “ultra” ni tiene, ni puede aspirar a tener la exclusiva del patriotismo. De hecho, lo normal sería que cualquier nacido en España fuera “patriota”… y si eso fuera así ¿dónde quedaba el perfil de nuestra identidad política? De otro lado, en el terreno del “patriotismo” propio de la “ultra” existen peligrosas “compañeros de viaje”: nadie puede evitar que los nacional-pardillistas en pleno reivindiquen el calificativo de “patriotas” y, aporten a este concepto, toda su sal gruesa y sus tosquedades, metidas de pata constantes, incluidas. Así pues, aceptar como rasgo diferencial el “patriotismo” presenta dos problemas:

- no se va a poder evitar que haya impresentables que se peguen como una lapa al “patrotismo” y constituyan su sector más provocador, arcaico, ridículo y ridiculizable… y por tanto, estas características terminen contaminando a opciones serias que se ubican en el mismo sector.

- un sector tan mal definido y poblado de excentricidades políticas (por llamarlas de alguna manera) como es la “ultra” jamás podrá despegar por buenas que sean las condiciones objetivas. Así pues, identificarse con él, significa “estancarse” con él.

De lo que se trata, no es solamente de establecer un perfil propio sino de impedir que la banda impresentables que ha podrido el “patriotismo español” salga de su gueto. En política está reservado el “derecho de admisión”. Delincuentes, tarados, estafadores, alucinados compulsivos, fanáticos infantiloides, sainetero$s ocasionales, matoncillos del tres al cuarto y esnifadores de cuarto y mitad de cocaina, psicópatas agresivos, etcétera, no tienen ningún lugar en nuestro ambiente. Sobran y se tienen que enterar de que sobran.

Tener un “perfil propio”, implica:
- que ese perfil debe ser ACEPTABLE POR UN AMPLIO SECTOR DE LA SOCIEDAD,
- amigable en su forma, QUE EVOQUE EL TIEMPO PRESENTE
- claro en sus propuestas, QUE NO HAYA EQUÍVOCOS POSIBLES CON OTROS
- diferenciado del resto de opciones políticas NI EN LA FORMA NI EN EL FONDO
- que ese perfil sea COHERENTE EN SU PLANTEAMIENTO Y FACIL DE ENTENDER

No todos los elementos sirven para adquirir un perfil político.

2. CLARIDAD EN LOS PLANTEAMIENTOS
Recientemente, un comunicado del MSR resumía la postura anti-inmigración de este partido. El comunicado tenía la virtud de atacar a las “causas primeras” de la inmigración: la explotación de los inmigrantes, el capitalismo, la optimización de los beneficios, etc. Lamentablemente, este comunicado planteaba dos problemas:
- desplazaba la discusión del tema de la inmigración masiva, al tema de la “lucha contra el capitalismo”, complicando extraordinariamente el problema. A fuerza de remontarse a las “causas primeras” (contra las que no existe posibilidad de neutralizar de manera efectiva) se olvida que el problema puede conjurarse combatiendo eficazmente a sus “efectos”.

- estaba ausente cualquier perspectiva identitaria, cuando el verdadero problema de la inmigración masiva es que altera el sustrato étnico y cultural de un país, supone una amenaza para sus raíces. Se evita atacar a la principal idea del lobby inmigracionista: el “mestizaje”.

Este es el planteamiento típico “complicado” y, por tanto, inservible para una lucha política. Lo importante no es que el MSR en cierto sentido parte del movimiento anti-inmigracion, sino que su planteamiento aleja de la solución por que a fuerza remontarse a una “causa primera” ante la cual no existen posibilidades de actuación y… aunque se pudiera “liquidar” al capitalismo, siempre existiría en el último poblado pakistaní, africano o cabileño en donde alguno de sus habitantes estaría dispuesto a viajar a Europa (en donde las mujeres son más liberales y accesibles que en esos países… tal es la mentalidad de origen) y traer su carga cultural, no solamente, no europea, sino anti-europea.

La presencia de algunos militantes islamizados en el seno del MSR hace imposible un planteamiento identitario y, por tanto, para llegar a un planteamiento –inevitable, por lo demás- sobre el tema, manteniendo todo tipo de equilibrios, se llega a planteamientos excesivamente complejos… y, por tanto, ineficaces.

El problema es que el MSR sitúa el planteamiento anti-capitalista y anti-imperialista por encima de cualquier otra consideración. En este sentido, tiene un “perfil propio”. Pero, los perfiles propios solamente son efectivos si ayudan a conquistar espacios políticos reales. Y esto, en nuestra opinión, resulta más dudoso: no creemos que exista un espacio “socialista” de “izquierda nacional”. Y si ese espacio existe, el MSR tiene, necesariamente que compartirlo con grupos como PNR. Así que la convergencia entre ambos nos parece inevitable, con la consecuencia intrínseca de alejamiento del movimiento anti-inmigración.

Desde el punto de vista: un planteamiento justo desde el punto de vista teórico, no es necesariamente un planteamiento correcto desde el punto de vista político.
O se hace doctrina o se hace política. El puntillismo excesivo en materia doctrinal genera planteamientos complejos incompatibles con un mundo en el que todos buscamos claridad y simplicidad.

Es por esto mismo por lo que desaconsejamos realizar planteamientos “patrióticos” que, inevitablemente, generan debates que alejan de la idea-fuerza central (la lucha contra la inmigración masiva e ilegal). Para que el patriotismo pudiera ser el motor central y la idea-fuerza principal, haría falta:
- que se reactualizase el pensamiento patriótico español, clavado en las mismas posiciones en que las situó la “Generación del 98”. En un mundo completamente diferente al surgido de la crisis finisecular del XIX, haría falta adecuar ese patriotismo al siglo XXI: si España es una “unidad de destino”… ¿cuál es ese “destino” hoy en el siglo XXI? ¿hacia dónde apunta? Y eso no está hoy nada claro. Cualquier tertuliano del tres al cuarto sería capaz de desarmar un discurso patriótico con la poca adecuación a la actualidad que tienen hoy buena parte de los planteamientos del 98.

- que esa reactualización tuviera en cuenta la situación de la Nación Española en la posición central en un bocadillo en el que, “por arriba” debe afrontar la construcción europea (nueva “dimensión nacional” necesaria después de 1945 para “pesar políticamente”, es decir, para sobrevivir, en un mundo progresivamente globalizado).

- que esa reactualización tuviera en cuenta la situación de la Nación Española en la posición central en un bocadillo en el que “por abajo” debe afrontar el despertar de las regiones… que, en el fondo, es lo que ha existido siempre y lo que el carlismo y las monarquías tradicionales respetaron siempre: la existencia de “identidades regionales”, abolidas por el jacobinismo revolucionario francés. Ahora, esas “identidades” están mal encauzadas en el “Estado de las Autonomías” gracias a dos ambigüedades: la de la transción con el “café para todos” y la de ZP y su ideología soft.

Si se acepta esto, es necesario aceptar a continuación que:
1. Ante el estado de ambigüedad e indefinición del “patriotismo español”, esta idea esta inhabilitada para constituir la idea-fuerza central de un movimiento político.
2. Que las tareas de reflexión teórica son hoy más importantes que nunca: los viejos planteamientos ya no sirven por que vivimos una situación histórica nueva.
No se trata solo de que en actos “patrióticos” el empacho de banderas nacionales no contribuye a dar precisamente la mejor imagen del ambiente… sino que muestra la tosquedad ideológica de un ambiente que se basa todavía en el patriotismo menenezpidaliano para sostener en el siglo XXI sus ideas.

3. ACTIVIDAD CONSTANTE
Un movimiento político precisa demostrar una “actividad constante”. Ahora bien, una cosa es “actividad constante” y otra cosa es “agitarse constantemente”. En física existe el “movimiento browniano de particular”… que, literalmente, van folladas desde la nada hasta la más absoluta miseria. Hemos visto partidos con esa misma tendencia. A decir verdad, contra más pequeño es un grupúsculo, más “se agita”. “Agitarse” no es lo mismo que “realizar tareas de agitación”.

Vamos a intentar explicar todo esto:
a) Un partido político precisa actividad. Esta actividad no solamente se realiza a nivel de base, sino sobre todo a nivel de dirección. Por ejemplo, un partido debe tener unos organismos de dirección capaces de emitir comunicados constantemente sobre los temas de mayor interés que pueda haber en la política nacional e internacional. Comunicados, análisis, elaboración de documentos estratégicos, estar presente en medios de comunicación, etc. Y esta actividad a nivel de dirección debe tener dos niveles: el nacional y el local.

b) La actividad de un partido es pura “táctica”. La táctica solamente tiene sentido para realizar el plan estratégico del partido. Si no hay estrategia bien definida, la táctica es imposible de capitalizar. Gráficamente podemos decir que la estrategia es la dirección que hay que seguir para trasladarse de un punto a otro, y la táctica el sistema empleado para realizar ese desplazamiento. Si no se define antes la estratega, difícilmente será posible saber hacia donde dirigirse. Las tácticas son “vectores” unificados por la estrategia. Cuando la estrategia no existe, los vectores siguen distintas direcciones y, por tanto, se anulan mutuamente.

c) Existen distintos tipos de “actividades”
- Existen actividades “presenciales” (carteles, manifestaciones, campañas de agit-prop, mítines), destinadas a reforzar la presencia en la calle de un partido político.

- Existen actividades “de mantenimiento” (comunicados de prensa, revistas, webs, foros, ruedas de prensa), destinadas a definir en cada momento las posiciones del partido ante los problemas que aparecen en un país.

- Existen actividades de “organización” (reuniones de militantes, formación de cuadros, apertura de nuevas delegaciones y sedes, captación de nuevos militantes, es decir todo lo que refuerza el aparato organizativo del partido.

- Existen actividades de “acción política” (realizadas por los cargos electos del partido para poner en práctica el propio programa político)

La buena marcha de un partido implica que, de alguna manera, es preciso realizar toda esta amplia gama de actividades.
- Si se realiza un exceso de actividades “presenciales” y se eluden todas las demás, lo que se tiene es un grupúsculo activista clásico.

- Si se realizan solamente actividades “de mantenimiento” o de “acción política”, lo que se tiene es un partido convencional estilo PP o PSOE.

- Si se realizan solamente tareas de “mantenimiento” lo que se obtiene es un partido virtual.
Se da por supuesto, por lo demás, que cuando se habla de “actividad constante” ya están resueltos los problemas de programa político y estrategia. Si esto no está resuelto, ¿actividad para qué?

4. VÍNCULOS MEDIÁTICOS PROPIOS Y AJENOS
Hace menos de una semana se supo en Salamanca que DN era un partido anti-inmigración, gracias a unos adhesivos ambiguos aparentemente firmados con caracteres islámicos. La prensa local aireó esta “originalidad”. Hoy, quienes leyeron ese artículo saben que DN es un partido anti-inmigración… poco serio y que es capaz de mentir y exagerar.

Tambièn tuvo lugar un juicio contra E2000 por incidentes ocurridos en 2002. La noticia apareció en todos los canales de TV. Hoy toda España sabe que E2000 es un partido antiinmigración que se manifiesta en la calle.

Cuando Tele 5 registra esta última noticia se preocupa por resaltar el carácter ultra de E2000 y evita pronunciarse sobre quienes generaron los incidentes de los que mostró imágenes de contenedores ardiendo, etc. Plantear la noticia tal como fue (E2000 convoca manifestación, la extrema-izquierda convoca contra-manifestación y genera incidentes) hubiera sido impensable.

La parte positiva es que E2000 ha aparecido en todos los medios de comunicación como partido anti-inmigración. La parte negativa es que lo ha hecho con una imagen similar a la que al día siguiente dieron los “ultras” en la misa por Pinochet; así que E2000 va a necesitar desvincularse al máximo de es imagen, si aspira a entrar en las instituciones.

Son dos ejemplos recientes. ¿Podemos extraer de ellos alguna conclusión? Varias.
1.- Un medio de comunicación ajeno no suele dar la imagen que un partido aspira a proyectar… sino la que le interesa a ese medio o el periodista que elabora la información.
2.- Si la imagen propia no está suficientemente “depurada”, los medios de comunicación difundirán los rasgos más “groseros” del movimiento. De ahí que sea preciso contar con una imagen depurada, positiva y sin fisuras.
3.- Al carecer en gran medida de medios de comunicación propios, no estamos en disposición de elaborar una imagen propia. Solamente en Internet existen medios “propios”. Precisamos tener también medios convencionales.

El papel del “comunicador” es fundamental en el proceso de transmisión noticias e inormación. El “comunicador” es el periodista. Un periodista precisa diariamente “carburante”: noticias. En la prensa suele regir la ley del “mínimo esfuerzo”: el periodista suele trabajar con ideas preconcebidas y sobre informaciones sencillas de obtener. No digamos en radio, donde los equipos de producción repiten este proceso diariamente.

Un medio de información nunca va a seguir “completamente” nuestra política, nunca nos va a prestar su apoyo incondicional –El Alcázar, oficialmente apoyaba a Falange Española de las JONS, oficiosamente mostraba sus simpatías hacia Fuerza Nueva y realmente, a la hora de la verdad… evidenciaba una más que peligrosa ambigüedad hacia AP- pero si puede publicar algunas informaciones que favorezcan nuestro desarrollo.

Especialmente, si esas informaciones “son noticia”:
- los perdedores eternos nunca son noticia, a menos que hagan el ridículo.
- los ambiciosos sin talla provocan desinterés mediática.
- los vendedores de humo son suficientemente conocidos en las redacciones.
- los intoxicadores no pasan del portero automático de las redacciones.
- no basta con saber las cuatro reglas para que te inviten a un “prime time”.
- quien “es” noticia, “tiene” noticia o simplemente “tiene futuro”, que pase…

Precisamos vinculaciones mediáticas: relaciones con periodistas, enviar artículos de opinión para ser publicados como tales, comprender, especialmente, cuáles son los mecanismos de la información y qué grupos mediáticos –y por qué- son más accesibles que otros. Este trabajo está en buena medida realizado y solo falta aplicarlo.

A no olvidar: romper techos electorales solamente es posible cuando una sector de la sociedad –y, consiguientemente, de los medios de comunicación- perciben que determinada opción política está avanzando y tiene posibilidades de insertarse en la política real. Darán más o menos información sobre este movimiento, esta información será correcta en unos medios, sesgada en otros e infame en algunos. Es una regla del juego.

De ahí que:
1.- Se precisen medios de comunicación convencionales propios (radio, prensa).
2.- Se precisan portales propios que den información depurada en la red.
3.- Se precisa una imagen depurada y completa.

5. EQUILIBRIO ENTRE AMBICION Y REALISMO
Algún idiota surrealista dijo en 1968: “Seamos realistas, pidamos lo imposible”. En nuestro campo habría que moderar impulsos de este tipo y decir, más bien: “Seamos realistas, tengamos ambición”. La ambición no es mala, especialmente para un movimiento político y para su clase dirigente. Si no hay ambición, no hay objetivos y si no hay objetivos no hay posibilidad de definir una estrategia. Luego, no hay actividad política digna de tal nombre, sino como máximo, trabajo propio de “tribu urbana”.

No hace falta añadir la coletilla de que la “ambición” debe ser “sana”… En realidad, no es ese el planteamiento correcto: la ambición debe estar puesta al servicio de un proyecto político. Y entonces, no es sano, ni enfermo: es una estrategia que implica pasar del estadio actual de desarrollo del movimiento político, a otro estadio más elevado.

“Estar en política” es absurdo si no se contempla SOLAMENTE la posibilidad de hacer efectivo el propio proyecto político. De lo contrario ¿para qué pagar una cuota? ¿para qué ir a una manifestación o asistir a un mitin? La necesidad de la ambición es incuestionable. Pero, de una ambición modulada por el realismo.

El realismo es otra virtud necesaria en la política; se basa en los siguientes puntos:
1.- un análisis objetivo de la realidad que permita conocer las características y rasgos de lo que nos rodea (realidad social, política, económica, cultural, internacional)
2.- un análisis objetivo sobre las posibilidades reales de la propia opción política para incidir sobre la realidad anteriormente analizada.
3.- un análisis objetivo sobre nuestra voluntad real y disposición de incidir sobre la realidad para modificarla.

Todo esto nos dirá cuáles son nuestras posibilidades reales. Ambición y realismo deben ir de la mano. Si se adelanta la ambición… se pierde contacto con la realidad y si el realismo no va acompañado y al paso con la ambición, se producen dinámicas de rutina e inercia en el propio trabajo político que generan pesimismo y fracasos.

El realismo tiende a ralentizar la lucha política, de la misma forma que la ambición desmedida y subjetiva, sumerge en dinámicas mesiánicas y acciones irresponsables. Ciertamente, en el terreno político, todo terreno que se conquista, se conquista a codazos. No existen los “vacíos políticos”, todo espacio político está previamente ocupado. Lo que ocurre es que hay “espacios políticos” que se pueden ocupar con más facilidad que otros. Pero eso solamente puede realizarse mediante un duro trabajo.

¿Un trabajo constante? Si, la constancia es otra virtud política, ya lo hemos visto, pero hay otro elemento fundamental para que “realismo” y “ambición” corran al paso: la imaginación. Tampoco se trata de decir como los deficientes de mayo del 68: “Imaginación al poder”. No se trata de eso, sino más bien de encontrar salidas políticas, estratégicas y tácticas ingeniosas e imaginativas que permitan aportar fórmulas llamativas: siempre realistas y siempre adaptadas a los ambiciosos objetivos que el movimiento se ha trazado.

6. IMPULSO ECONOMICO
El “dinero, dinero, dinero” al que Napoleón atribuyó la máxima importancia al dinero para ganar batallas, solamente ocupa en nuestro “ranking” la última posición. Importante, si; no decisivo. La propia actividad política es susceptible de generar fondos, por sí misma. Especialmente cuando se aborda con intención de irrumpir en las instituciones. La actividad política, permanentemente oscura, gris, al margen de las instituciones… sitúa fuera de las subvenciones públicas y, por tanto, precisa que solamente sus afiliados estén dispuestos a sostenerla.

Por otra parte, siempre ha existido gente que “ha creído” en una determinada opción y le ha entregado fondos, más o menos, cuantiosos. Ahora bien… nadie apuesta eternamente por un caballo perdedor. En los primeros pasos de Juntas Españolas, esta organización recibió ayudas económicas abundantes… que no se tradujeron en éxitos políticos (no todo es “dinero, dinero, dinero”, también hacen falta: programas, ideas, estrategias, cuadros, etc.) y, por tanto, se extinguieron a lo pocos años. “Invertir en política”, puede ser considerada como una “inversión rentable”… a condición de depositar la inversión en “opciones de futuro”. A nadie se le ocurriría entregar fondos a una organización huérfana de resultados y sin perspectivas y que, por no tener, ni siquiera considera necesaria la figura de un “tesorero”.

Finalmente, la acción política, como hemos dicho, debe generar por sí misma, fondos en forma de cuotas y actividades. En otros países se ha cobrado la entrada a un mitin; y parece lógico que así sea: es una forma de contribuir a los gastos. Por otra parte, hubo un tiempo en el que los locales políticos eran meras oficinas. Afortunadamente, esto va variando: hoy son lugares de encuentro de camaradas. Contra más acogedor es un local, más habituada está la gente a acudir a él y, esa presencia física genera un consumo. Nadie se escandalizará de que en un local político, una lata de cerveza se venda a un euro… aun cuando puede costar 20-40 céntimos.

Hay que adaptar la actividad desarrollada al presupuesto real que se puede movilizar. Un grupo de adolescentes en una provincia perdida, ni tiene posibilidades políticas de llegar muy lejos, ni necesita un presupuesto elevado. Sin embargo, en ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragoza, etc, una organización política, estable y con AMBICIONES, precisa cantidades superiores a los 12.000 euros mensuales para poder desarrollar una actividad con posibilidades políticas reales… si, además, cuenta con programa, cuadros, estrategia y todos los elementos propios de un movimiento político.

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