domingo, 18 de marzo de 2007

Internet en la sociedad. La interacción social.

El factor clave de la modernización está marcado por la Sociedad de la Información, la que se presenta heterogénea, diversa y muchas veces contradictoria. En este ámbito Internet está jugando un papel importante al ser la herramienta más recurrida y con mayores potencialidades para el acceso, difusión y generación de información.

La red de redes tuvo sus orígenes en Estados Unidos a fines de la década del ’60 como estrategia político-militar, sin embargo y como sucede con muchos proyectos, ésta fue sobrepasada por sus potencialidades y posibilidades, por lo que su desarrollo se hizo extensivo a toda la población, posicionándose como herramienta clave de lo que había empezado a configurarse como la "globalización". De esta forma Internet comenzaba a extender sus redes a través del mundo, posibilitando la interconexión entre los habitantes del globo, donde los conceptos de tiempo y espacio han ido adquiriendo una lectura diferente, puesto que un par de décadas atrás estos eran limitante de las interacciones entre las personas. Se requería recorrer distancias e invertir tiempo para estar en contacto con otros sujetos, más aún si las relaciones que se establecían superaban las fronteras regionales. Hoy en día, gracias a Internet no es necesario, pues en cuestión de segundos se puede estar en contacto con personas del otro lado del mundo, en una interacción inmediata.

En Internet confluyen una serie de elementos que ningún otro medio de comunicación había logrado en períodos precedentes, pues es Radio, Tv., Prensa, Cine, Libro, Teléfono, Correo, Lugar de encuentro –entre otros- donde sujetos interactúan a escala planetaria; de clic en clic se puede pasar de la prensa local a la biblioteca de alguna universidad europea, conocer personas, intercambiar datos, charlar, comprar y vender en cosa de minutos, en tiempo real, donde la información está en continua producción y actualización, presente las 24 horas del día, en una cotidianeidad con un sentido distinto, donde los sujetos podrán establecer redes de apoyo y cooperación a escala global.

El desarrollo de Internet en España es reciente, solo a fines del ’96 comenzó a masificarse el uso de la red, sin embargo esta ha tenido un rápido desarrollo tanto al nivel de los usuarios –gente que tiene acceso a la red- como al nivel de las tecnologías –desarrollo de redes y velocidad de conexión-, las que se duplican en el orden de más del 100% al año.

Los diferentes Gobiiernos españoles han puesto énfasis en el uso de Internet y ha impulsado algunas medidas y políticas orientadas a masificar e intensificar el uso y acceso a Internet como motor de progreso, expansión y cooperación, para así enfrentar los desafíos que nos presenta la globalización.

Si bien los énfasis están puestos en Internet como herramienta de desarrollo y crecimiento de los países, hay un aspecto no menos importante en la red que hoy por hoy se constituye como uno de los mayores atractivos para las personas al momento de ingresar a Internet. Esta es la posibilidad de interacción y comunicación con personas de todo el mundo en tiempo real, donde las instancias más recurridas para estos intercambios son los e-mail, los newsgroup, las listas de distribución, los foros de debate y los chats de conversación, haciendo de la co-presencialidad tan solo otro dato en la realidad, donde las relaciones "cara a cara" ya no son limitante para que los sujetos formen y establezcan relaciones interpersonales.

De esta forma vemos como hoy se produce un cambio a escala cualitativa en torno a las formas de interacción y comunicación entre los sujetos, dado que tradicionalmente las relaciones sociales se articulaban en función de la distinción básica entre presencia / ausencia, es decir, para que los sujetos interactuaran, se hacia necesario la presencia de un "otro", haciéndose de esta manera efectiva la interacción. Hoy mediante los avances tecnológicos de comunicación vemos como la interacción está dada sobre la base de la ausencia, es decir, aquella otra cara de la moneda que antes había sido excluida de los procesos de interacción y comunicación, donde la presencia de un "otro" (en el sentido físico principalmente) no es limitante, ni gravita en función de la interacción y la comunicación. Puesto que la información a la que se accede en Internet, y junto con ello los espacios que se presentan para el intercambio de experiencias, son lugares donde, en primera instancia los sitios Web no necesitan de un "otro" para transmitir información, es decir, hacerla comunicable, y en segundo término, las instancias de interacción sincrónica que ofrece Internet no aseguran que el "otro" con quien se interactúa sea realmente quien se presenta, dado el anonimato que existe en este medio.

De manera que se han trastocado las formas tradicionales de relacionarse entre los sujetos, y uno de los elementos más sobresalientes dentro de las posibilidades que ofrece Internet son los chats de conversación, a través de los cuales es posible la formación de relaciones interpersonales. Así lo expresara William Gibson en su libro "Neuromancer" (1984) "La gente aún no entiende que Internet es transnacional. El ciberespacio no tiene fronteras y eso me gusta (...) La red nos ofrece la oportunidad de perder el tiempo, de vagar sin rumbo, de soñar con innumerables vidas, con otras personas que están al otro lado de una cantidad indefinida de monitores, en ese metapaís post-geográfico".

El chat se define como un espacio virtual donde confluyen individuos que se conectan a Internet con el fin de conversar (Botto Cayo, 1999), los sujetos establecen vínculos por medio de un texto plano, identificados por un nickname, apodo o alias, y en tiempo real. Esta herramienta presente en Internet conocida en el medio como servidores IRC (Internet Relay Chat), el que tuvo su origen en 1989 (Hamman, 1999) y a los cuales se accede mediante sitios Web que tengan habilitada la opción de chat o mediante un software independiente, dando así inicio a la interacción entre los sujetos a través de todo el mundo. IRC es entonces, un medio multiusuario o multipartito de carácter sincrónico; les permite a los sujetos escoger con que individuos o grupos de individuos iniciar y mantener actividad, puesto que existe la posibilidad de interactuar y comunicarse con un grupo de forma simultanea a través de canales o salas (channels o rooms) que se agrupan bajo distintos criterios, ya sea por áreas temáticas, por nombres de ciudades o bien por alguna característica de los usuarios que los frecuentan (por ejemplo, #política, #concepción, #hackers), sin embargo esto no es determinante al momento de asistir a alguno de estos canales o salas (channels o rooms) puesto que un sujeto puede asistir a cualquiera, sea o no parte de la característica que identifique el nombre del canal o sala, de forma tal que alguien puede llegar a un canal, por ejemplo, #concepción, solo por curiosidad o por ocio, por lo que no se podría establecer, por lo menos bajo este criterio, algún perfil del usuario. Otra forma de interactuar en IRC es establecer comunicación con un usuario determinado, el que recibirá el mensaje y será leído solo por este, nos estamos refiriendo a que son mensajes de carácter privado. IRC es por cierto uno de los espacios cada vez más recurrido por los usuarios de Internet, así por ejemplo en sus inicios, 1989, IRC convocó solo a algunos amigos de Oikarinen –su creador- que no superaban las 10 personas; en 1990 el número ascendía a 41 usuarios y ya para 1995 más de 15.000 visitas a los servidores de IRC, llegándose en 1997 a 30.000 visitas al mes (Hamman, 1999).

El chat presenta lo menos dos características que lo diferencia de las interacciones tradicionales "cara a cara", la primera está dada por la carencia de información de un contexto social común a los sujetos involucrados en la interacción y segundo, no es posible trasmitir o evidenciar las pautas no-verbales involucradas en la comunicación. Así el chat en su especificidad no es analogable a otras formas de comunicación e interacción conocidas hasta ahora, si bien es cierto, los sujetos hemos establecido comunicación mediatizada desde tiempos remotos, como puede ser aquella que está dada por el correo tradicional guarda una distancia importante y significativa con la que se establece por medio del chat, puesto que aquella, más allá de haberse establecido entre individuos que no hubiesen tenido contacto alguno anteriormente, da la posibilidad de estructurar un discurso, elaborarlo, el que puede ser pensado y repensado en función de quien escribe y a quien se escribe, no habiendo interacción directa entre los interlocutores, de manera tal que la instantaneidad de la interacción y de la comunicación pasa a segundo plano, adoptando así un carácter mediato.

Así también, hoy en día existen los llamados fono-amistad o fono-chat, donde los sujetos discan un número telefónico para establecer contacto con otros sujetos sin haber tenido contacto previo, pero en este caso, la voz permite reconocer ciertos elementos que pueden indicar por ejemplo, estados de ánimo en el interlocutor. Por lo tanto, las relaciones interpersonales que se presentan en el chat obedecen a una nueva forma de reunir sujetos dada su naturaleza y especificidad que lo caracterizan.

Los sujetos que concurren a IRC son esencialmente heterogéneos, donde además la diversidad cultural en este medio no tiene precedentes, confluyendo en los chats de conversación sujetos de los más diversos lugares, culturas e ideologías, cuestión que no había logrado algún otro sistema de comunicación (Reid, E., 1994). Los usuarios que acceden a estos sitios en la red, quienes están dispersos por el mundo y más allá de las limitantes idiomáticas que se puedan presentar, interactúan con otros sujetos con los cuales no tendrían la posibilidad de relacionarse o conocer mediante ningún otro medio directo de comunicación.

El chat circunscrito en Internet, siendo una instancia de reunión de individuos que interactúan, por consiguiente donde se comunican, forman y establecen relaciones interpersonales y dada su naturaleza y radio de acción –a escala mundial- nos lleva a plantearnos el cómo es posible la formación de lazos afectivos y relaciones íntimas, donde los contextos tradicionales de interacción han cambiado.

En este sentido es que hemos iniciado una investigación referida a uno de los fenómenos de mayor influencia: la interacción social, esto es, el campo de la atracción interpersonal, investigación que intenta acercarse a conocer la formación y establecimiento de relaciones íntimas. Para lo que hemos definido un marco teórico en función de los conocimientos con que contamos hoy a fin de describir, explicar y comprender los impactos e implicaciones que involucra este fenómeno social emergente.

El proceso de formación y establecimiento de relaciones interpersonales, donde su desarrollo llegue a conformar una relación íntima, está determinado por cuatro elementos fundamentales al momento de establecerse como tal. Estos elementos a saber son: formación de impresiones, semejanza, reciprocidad y la intimidad en sí misma.

La formación de impresiones es la antesala de cualquier relación interpersonal, es uno de los primeros elementos que se presenta en la interacción entre los sujetos, donde los individuos forman una imagen coherente respecto del otro a partir de la multiplicidad de información que reciben y su procesualización –comunicación- la que siendo congruente y positiva tenderá a provocar en el sujeto un interés por iniciar la interacción para lo cual se procederá a un acercamiento hacia el otro, lo que estará motivado y definido por las semejanzas que se logren establecer con el interlocutor, sean estas de tipo ideológico, culturales o simplemente de intereses comunes, lo que nos sitúa en el plano de la reciprocidad, donde los interactuantes, en torno al reconocimiento que haya por parte de cada uno respecto del otro, comienzan –los sujetos- a hacer evaluaciones positivas mutuas, estableciéndose lazos de complementariedad entre los individuos (Baron y Byrne, 1998), estos lazos –su formación y reconocimiento- permiten, facilitan y tributan a que los individuos establezcan una relación, ya que habiendo llegado a este punto en la interacción, se les hace probable y más fácil el proceso de continuación y profundización en la relación interpersonal que se ha estado gestando en el desarrollo de este proceso, dando paso finalmente a una relación íntima, instancia en la cual se comienza a manifestar preocupación por el bienestar del otro y se caracteriza por presentar elementos como la compañía, confidencia y ayuda entre los sujetos, en cuestiones prácticas entre los involucrados en la relación (Sternberg, 1989). Aquellos elementos constituyentes de la intimidad a su vez comprenden algunos tipos de conductas y reacciones afectivas, las que se irán manifestando a medida que los elementos que componen la tríada de la intimidad se vayan constituyendo y asentando en la evolución de la relación interpersonal.

A partir de los datos preliminares verificamos la existencia de establecimiento de relaciones interpersonales mediadas, con la presencia de algunos elementos que en el "cara a cara" denominamos íntimos, si bien por ser una investigación de reciente inicio no podemos especificar las características que cualitativamente distinguen una relación íntima mediada de una relación intima "cara a cara", más allá de precisar la obvia inexistencia del afecto piel a piel.

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